No se le puede llamar txakoli porque, al menos de momento, carece de denominación de origen.
No obstante, desde que en 2021 se recuperó esta histórica tradición en la villa, han salido 2 cosechas que han dado como resultado un caldo «rico», a juzgar por quienes lo han probado.
Una treintena de portugalujos componen Portugaleteko Mahastizainak, un colectivo de entusiastas voluntarios que cuidan con mimo este viñedo popular.

