
Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los TCAs, la psicóloga Esther Verdaguer nos explica cómo las redes sociales actúan como amplificador de riesgo de desarrollar trastornos graves, como la anorexia y la bulimia, y cuyo público objetivo suele ser uno de los colectivos más vulnerables, como pueden ser los adolescentes.
El algoritmo de TikTok muestra a estos usuarios vídeos tóxicos relacionados con estas patologías y donde se fomenta la idea del “cuerpo perfecto” a través de imágenes distorsionadas de la realidad, menoscabando la autoestima y produciendo graves problemas de salud mental entre los más jóvenes.