Olentzero atiende personalmente todos los años a los niños de Meatzaldea.
El lugar no podía ser más idóneo; el museo minero.
Junto a la fragua, el viejo carbonero se toma su tiempo para charlar con cada txiki, escuchando pacientemente sus ilusiones y deseos.
Y todos se llevan de regalo una bolsa de golosinas y un cuento.
Así que son muchas las familias que hacen cola para conocer de primera mano a Olentzero Minero.

