
Un vídeo viral difundido en redes sociales asegura que las vacunas contra la COVID-19 administradas en Australia contenían “ADN residual nocivo” y que habrían provocado un aumento de cánceres y trastornos genéticos en la población. Pero es falso. No existe evidencia científica que relacione las vacunas del coronavirus con un incremento de casos de cáncer en Australia.
Según ha verificado RTVE, los datos oficiales del Ministerio de Salud australiano muestran que la incidencia del cáncer mantiene una evolución similar desde los años 80, mucho antes de la pandemia y de la vacunación contra la COVID. Expertos consultados por la cadena pública explican además que el ligero aumento observado responde a tendencias demográficas y médicas comunes en muchos países, sin relación con las vacunas.
La grabación viral muestra al médico Ian Brighthope durante una conferencia celebrada en Perth en 2024. Sin embargo, varias de sus afirmaciones sobre las vacunas ya habían sido desmentidas anteriormente por verificadores y expertos científicos. Además, organismos médicos y sociedades oncológicas recuerdan que no existe ninguna prueba de que las vacunas provoquen cáncer, metástasis o alteraciones genéticas. De hecho, la vacunación sigue recomendándose especialmente para personas vulnerables y pacientes oncológicos.
El estadounidense con ébola no es “un turista cualquiera”, sino un médico misionero que trabajaba en el Congo
Las redes sociales han difundido mensajes alarmistas sobre un ciudadano estadounidense que ha dado positivo en ébola, insinuando que podría haberse contagiado durante un viaje turístico o que el virus ya se estaría expandiendo sin control fuera de África. Pero la información real es distinta: el afectado es un médico misionero que trabajaba atendiendo pacientes en la República Democrática del Congo.
Según han confirmado los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y varias organizaciones internacionales, el médico contrajo el virus mientras trabajaba en el hospital de Nyankunde, una de las zonas afectadas por el brote de ébola en el este del Congo. Posteriormente fue evacuado a Alemania para recibir tratamiento especializado.
La OMS mantiene la alerta internacional por el brote, que ya deja cientos de casos sospechosos y más de un centenar de muertes en Congo y Uganda. Aun así, organismos sanitarios insisten en que el riesgo de propagación internacional sigue siendo bajo y que países como España cuentan con protocolos de vigilancia y control preparados para posibles casos importados.
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