Los trabajos comenzaron a finales del año pasado y se centran en la mejora energética de las fachadas, la sustitución de las ventanas y la renovación de la cubierta.
Además, ya se ha ejecutado la zanja que permitirá conectar el edificio a la red de District Heating de Txabarri.
La Escuela de Aprendices, construida entre 1938 y 1940, cuenta con seis plantas y más de 6.000 metros cuadrados de superficie.
Disponía de tres entradas, la central y dos laterales.
En la fachada principal, disponía de una hornacina con un reloj que marcaba las horas, y que se va a replicar.
Por uno de los laterales accedían los maestros. La zona donde, hoy en día, todavía se encuentran unas estrechas escaleras y un ascensor.
Sin embargo, los aprendices accedían por el otro extremo donde no había ascensor y las escaleras eran más anchas.
Durante las obras que se están realizando en su interior se pueden ver tuberías que recorren todas las plantas por las que discurriría el sistema de calefacción. Un sistema que llegaría hasta la escuela desde las instalaciones de la propia empresa a través de conductos que pasarían por debajo de las vías del tren.
El enrejado original de las ventanas volverá a colocarse y aquellas piezas que sobren, se trasladarán al museo del Horno Alto.
La segunda fase de rehabilitación del inmueble permitirá reorganizar y adecuar los espacios interiores, mientras que la tercera definirá los usos que albergará el edificio en el futuro.

