En un mundo lleno de tecnología, el deporte en Artziniega se monta en la máquina del tiempo para viajar al siglo pasado gracias a la marcha Karpy. Una marcha cicloturista que reivindica el ciclismo de hace unas décadas, con unas curiosas condiciones para poder participar: es obligatorio llevar una bicicleta que lleve pedales rastrales, los cambios en el cuadro y los cables de los cambios por fuera, una bicicleta antigua a todos los efectos; y además hay que lucir mallots ciclistas de época.
El promotor de esta curiosa marcha fue un vecino de la localidad alavesa, amante de lo retro, y adoptaron el nombre del clásico club ciclista Karpy, nombrado así por el licor producido en las Destilerías Manuel Acha, ubicadas a escasos 15 kilómetros de Artziniega.
La Karpy está organizada por el Club Ciclista de la localidad de Aiaraldea y su presidente, José López, asegura que la prueba, que celebrará este año su octava edición, está «consolidada plenamente». Además de amantes del ciclismo de antaño y algún que otro curioso, en la prueba toman parte grandes nombres del siglo pasado, exciclistas de élite que ven la ocasión de lucir sus mejores galas y recordar sus tiempos ‘mozos’: «En la Karpy nos han acompañado clásicos como Andoni Balboa, Enrique Aja, Iñaki Gastón, Alfonso Gutiérrez, los hermanos Lejarreta e incluso Mikel Landa», destaca el presidente del club ciclista alavés.
Pero la Karpy no es solo una marcha cicloturista, desde mañana, viernes, a la tarde habrá actos como la inauguración de una exposición de fotos antiguas cedidas por las destilerías, todas relacionadas con el antiguo club que da nombre a la prueba; el sábado habrá fiesta del sombrero amenizada por un grupo local y el domingo, después de la marcha, todo el que quiera podrá disfrutar de una comida popular.

