
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el 16 de septiembre que la UE trabajará con Canadá para convertirlo en el “primer Estado miembro asociado” de la Unión Europea. El anuncio es real, pero eso no significa que Canadá se haya incorporado a la UE ni que vaya a convertirse en un Estado miembro de pleno derecho. La figura de “miembro asociado” no existe actualmente en los tratados europeos y todavía no está definido qué implicaría.
El Tratado de la Unión Europea establece que para incorporarse como miembro de pleno derecho hay que ser un Estado europeo. Por eso, los expertos consultados por Verificat consideran que la fórmula planteada para Canadá sería diferente al proceso de adhesión que siguen los países candidatos. La nueva relación podría traducirse en acuerdos de cooperación en ámbitos como tecnología, defensa, energía, inteligencia artificial, ciberseguridad o minerales críticos.
La Comisión Europea ha señalado que la cumbre UE-Canadá prevista para octubre será una fecha clave para concretar esta nueva relación. Hasta entonces, quedan abiertas cuestiones como qué derechos tendría Canadá, qué obligaciones asumiría o qué papel tendría respecto a las instituciones y la legislación europeas. Por tanto, presentar el anuncio como una entrada de Canadá en la Unión Europea es, como mínimo, una interpretación que va más allá de lo que se ha acordado hasta ahora.
Las redes sociales pueden afectar al bienestar de los adolescentes
El uso problemático de las redes sociales puede tener efectos sobre el bienestar emocional de los adolescentes, cuyo cerebro todavía está en desarrollo. Expertos consultados por VerificaRTVE explican que durante esta etapa el sistema de recompensa está especialmente activo y la capacidad de autocontrol todavía se está desarrollando, lo que puede hacer más difícil regular el uso de plataformas diseñadas para captar y mantener la atención.
Un estudio realizado en Madrid con 700 estudiantes de Secundaria y Bachillerato analizó el impacto de YouTube, TikTok e Instagram y encontró una relación con la inseguridad y los niveles de ansiedad de los participantes. El trabajo también señala que las redes pueden cumplir funciones positivas, como favorecer la pertenencia, la creatividad o la experimentación de la identidad. Por eso, los especialistas advierten de que no se trata simplemente de demonizar las redes o retirar el móvil.
Ante un uso problemático, los expertos recomiendan establecer límites claros, evitar especialmente el uso nocturno, crear espacios sin pantallas y hablar con los menores sobre cómo funcionan las redes y qué sienten cuando las utilizan. El objetivo es enseñar a regular su uso y ofrecer alternativas de ocio y relación, en lugar de limitarse a prohibir el dispositivo.
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