
El avance de la inteligencia artificial ha transformado radicalmente la autenticidad visual, permitiendo la creación de imágenes y vídeos falsos tan precisos que resulta sumamente difícil distinguirlos de la realidad.
Las plataformas digitales explotan vulnerabilidades psicológicas humanas como el secuestro emocional, el sesgo de confirmación y la fatiga informativa para viralizar contenidos engañosos con suma facilidad.
Para combatir este fenómeno, es fundamental comprender que el tradicional principio de ver para creer ha quedado obsoleto ante estas realidades paralelas generadas por algoritmos.
Afortunadamente, existen diversos métodos de prevención que van desde la observación detallada de anomalías visuales hasta el uso de herramientas tecnológicas especializadas para verificar metadatos y rastros digitales. En definitiva, cultivar el pensamiento crítico y dudar sistemáticamente de la viralidad se han convertido en defensas indispensables frente a la desinformación actual.
Espacio subvencionado por el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco.