
Que enfermedades como la poliomielitis o el sarampión hayan dejado de ser habituales no significa que los virus hayan desaparecido. Precisamente la vacunación ha permitido reducir su circulación y proteger a la población, pero ese mismo éxito puede generar la falsa sensación de que las vacunas ya no son necesarias.
El periodista y divulgador Luis Alfonso Gámez aborda esta paradoja y recuerda también el caso de la vacuna frente al virus del papiloma humano, cuestionada durante años por sectores contrarios a la evidencia científica. La vacunación sigue siendo una herramienta de prevención frente a enfermedades que no han dejado de existir.
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