
En 2022 se extendió la alarma por supuestos pinchazos a mujeres en discotecas y fiestas. Los testimonios se multiplicaron y el asunto llegó a ocupar un amplio espacio en los medios y en el discurso de responsables públicos, pero no aparecían pruebas que demostraran que se estuviera inyectando drogas a las mujeres. El periodista y divulgador Luis Alfonso Gámez, presidente del Círculo Escéptico, analiza cómo se construyó y propagó este fenómeno.
El caso muestra cómo el contagio social, la sugestión y la amplificación mediática pueden hacer crecer un rumor hasta convertirlo en una alarma colectiva. Gámez recuerda además la importancia de distinguir estos supuestos pinchazos de los casos reales de sumisión química y de comprobar las evidencias antes de dar por confirmado un fenómeno.
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