Más de 3.300 firmas respaldan las alegaciones contra el hidroducto en Meatzaldea

Stop Variante Las Karreras ha  presentado alegaciones al proyecto de hidroducto Muskiz–Arrigorriaga, respaldadas por más de 3.300 firmas.
 «Una vez más, la implicación vecinal demuestra que somos muchas las personas que no estamos dispuestas a quedarnos de brazos cruzados ante los proyectos que afectan a nuestro territorio», manifiestan desde la plataforma, agradeciendo su aportación  » a todas las personas que habéis firmado, compartido y ayudado a difundir esta iniciativa».
A finales de noviembre, celebrarán una asamblea vecinal abierta para informar detalladamente sobre los recursos y procedimientos que están impulsando, así como las próximas acciones de la plataforma.
También presentarán las cuentas generales anuales, porque «creemos que la transparencia con nuestros socios, socias y vecinos es fundamental».
En lo que al proyecto del hidroducto se refiere, se plantea una conducción de hidrógeno de aproximadamente 38 kilómetros que atraviesa Muskiz, Zierbena, Abanto, Ortuella, Trapagaran, Santurtzi, Barakaldo, Bilbao, Alonsotegi, Ugao-Miraballes y Arrigorriaga.
Forma parte de una red de transporte de mayor alcance y comprende no solo una tubería enterrada, sino obras de excavación, accesos, cruces de cauces, instalaciones de válvulas, acometidas y otras infraestructuras auxiliares.
Desde Stop Variante Las Karreras ponen el foco especialmente en Abanto, donde vive buena parte de sus socios y socias, y donde llevan años denunciando la presión de nuevos proyectos sobre el territorio.
«La afección al entorno de Montaño y La Peña, la cercanía a barrios y viviendas, los terrenos rurales y el patrimonio minero deben analizarse
junto con las infraestructuras que ya existen y las que están proyectadas», demandan.
Y es que, a su juicio, «no puede darse por hecho que, por tratarse de una zona históricamente industrial, cualquier nueva ocupación sea
asumible».El propio Estudio de Impacto Ambiental estima una ocupación temporal de unas 83,17 hectáreas y afecciones a unas 66,97 hectáreas de vegetación; Es lo equivalente a 116 campos de fútbol de ocupación temporal y 94 de vegetación afectada.

«Que la tubería termine enterrada no significa que desaparezcan sus impactos. Durante las obras puede haber eliminación de vegetación, movimientos de tierras, compactación del suelo, alteración de accesos, molestias y fragmentación de hábitats», alertan.
Algunas limitaciones y ocupaciones, según aseguran, permanecen durante la explotación.
Por eso, exigen conocer las afecciones reales parcela por parcela y comprobar que la restauración propuesta sea «viable y eficaz».
En suma, reclaman a la administración «que no se formule una Declaración de Impacto Ambiental favorable mientras persistan incertidumbres relevantes».
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