Muskiz presenta alegaciones al hidroducto a su paso por el municipio

En su elaboración, el área de medio ambiente ha hecho partícipes al resto de grupos políticos con representación municipal.

En términos generales, el Ayuntamiento considera que la valoración global realizada en el Estudio de Impacto Ambiental no queda suficientemente acreditada para el tramo de Muskiz.

Y es que el proyecto prevé atravesar el término municipal a lo largo de 4,48 km, afectando a Monte de Utilidad Pública , como es el Pico Ramos, y la Zona de Especial Conservación del río Barbadun, que forma parte de la Red Natura 2000; red ecológica de la Unión Europea para proteger la biodiversidad y los hábitats de interés comunitario .

Muskiz alega diferentes circunstancias:

En la práctica, el proyecto no dispone de alternativas reales que eviten o reduzcan la afección sobre el término municipal.

El ducto de hidrógeno suma impactos sobre un territorio ya saturado de infraestructuras y presiones ambientales.

En relación, precisamente, a los impactos acumulativos, Muskiz considera que el Proyecto de Autorización de Instalaciones no realiza una evaluación suficiente ni proporcionada a la realidad territorial del municipio.

La localidad soporta desde hace décadas una concentración muy elevada de actividades con incidencia ambiental, entre las que se encuentran la autovía A-8, así como grandes instalaciones energéticas e industriales

En estas condiciones, la implantación del proyecto incrementaría de manera acumulativa las presiones sobre los hábitats de interés comunitario, la fauna asociada al río Barbadun, el paisaje del valle y los usos del municipio, “sin que se haya acreditado la capacidad real de acogida del territorio ni se hayan analizado alternativas que permitan redistribuir las afecciones hacia ámbitos menos saturados”.

“El ducto de hidrógeno se suma, así, a carreteras, instalaciones industriales, infraestructuras portuarias, redes eléctricas y otros proyectos energéticos existentes o previstos, incrementando de forma sinérgica la fragmentación de hábitats, la ocupación de suelos agroganaderos y forestales, la presión sobre el río Barbadun y su entorno, así como el deterioro del paisaje y de la calidad de vida de la población local”, esgrimen en su argumentación.

En estas condiciones, Muskiz pasa a asumir “una carga ambiental y territorial claramente desproporcionada en relación con otros municipios del corredor, lo que resulta incompatible con una planificación equilibrada del territorio y con los principios de minimización y reparto equitativo de los impactos”, alega el Ayuntamiento.

A pesar de que el ducto de hidrógeno irá soterrado, se genera una ocupación y restricción permanentes del territorio mediante la servidumbre de paso, lo que puede afectar al espacio disponible, a la estructura y a la funcionalidad de los hábitats de interés comunitario presentes en la zona, como prados de siega atlánticos no pastoreados  y matorrales halófilos mediterráneos y termo atlánticos, particularmente sensibles.

Además, el Ayuntamiento de Muskiz solicita que se valore expresamente la posibilidad de evitar el paso por el Monte de Utilidad Pública llamado Pico Ramos.

“El trazado proyectado supone una pérdida de funcionalidad forestal, una fragmentación del hábitat y restricciones para la gestión y conservación del monte durante los 40 años de vida útil del proyecto”, según explican.

La tórtola europea y el visón europeo son también algunas de las especies que el documento menciona en sus alegaciones.

El Estudio de Impacto Ambiental  presenta la mayor parte de los efectos del hidroducto como temporales y recuperables.

Sin embargo, “en una franja de obra de 22 metros de anchura, con desbroces, excavación, circulación de maquinaria pesada, acopios y movimiento de tierras, la recuperación no es automática ni inmediata en todos los medios afectados”, advierten desde el municipio.

“La alteración de suelos, la compactación, la pérdida de vegetación, la modificación temporal de las condiciones hidrológicas y la posible introducción de especies exóticas invasoras pueden tener efectos que persistan más allá de la finalización formal de las obras”, sentencian.

El Estudio de Impacto Ambiental concluye la viabilidad ambiental del proyecto basándose en el carácter soterrado de la conducción, en la aplicación de medidas preventivas y correctoras y en el elevado paralelismo con infraestructuras gasistas existentes.

No obstante, dicha conclusión no resulta asumible para el municipio de Muskiz.

Y es que en este tramo, la conducción no discurre de forma equivalente junto a infraestructuras existentes que permitan concentrar las afecciones en un corredor ya consolidado, sino que ocupa de manera permanente una nueva franja de territorio.

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