Los hechos se remontan a abril de este año.
Tras una manifestación de protesta por el desalojo del gaztetxe Txirbilenea, varias personas entraron en la antigua iglesia de San Miguel, cerrada al culto desde hace años, para denunciar la falta de espacios de ocio alternativo en Txabarri.
4 jóvenes identificados por la Ertzaintza en el exterior del templo están acusados de daños y de usurpación.
Hoy se ha celebrado el juicio en los juzgados de Barakaldo, rodeados de un fuerte despliegue policial «por seguridad».
Como alternativa al Gaztetxe, el Ayuntamiento cedió a Txirbilenea un aula del antiguo colegio Markonzaga que, a todas luces, resulta pequeña para acoger las numerosas actividades que venían realizando.

