El trabajo por cuenta propia es interclasista: incluye desde artesanos de herramientas manuales o pymes, hasta oligarcas propietarios de imperios financieros e industriales.
Los autónomos precarios o vulnerables ganan menos que los obreros y no pueden cotizar lo suficiente para generar una pensión digna. No son falsos autónomos. No son asalariados encubiertos. Es gente que intenta ganarse la vida con el traspaso de un bar, la franquicia de una frutería o pagando un alquiler abusivo en una peluquería.
En el lado opuesto están comerciantes y empresarios con negocios prósperos que desprecian las pensiones públicas y cotizan lo menos posible. Prefieren invertir en planes de pensiones privados y aumentar el rendimiento de su negocio especulando en bolsa o en el mercado inmobiliario.
Si fuese cierto que 1.500.000 autónomos tienen ingresos inferiores al SMI sus negocios serían ruinosos, quebrarían.
Son algunos de los mensajes que la Plataforma de Pensionistas de Barakaldo ha lanzado hoy en su concentración semanal en la Herriko Plaza.

