El plan de vialibilidad de Tubos Reunidos pasa por despedir a 300 trabajadores en las plantas de Amurrio y Trapagaran

El plan de viabilidad tiene tres áreas de actuación: diversificación comercial, reducción de costes y reestructuración de la deuda.

En el ámbito de la diversificación comercial se centra en  la apuesta por mercados clave, productos descarbonizados y de mayor valor añadido.

La reducción de costes, que ya comenzó con el cierre de la planta de USA, incorpora ahora la interrupción de la actividad de la acería de Amurrio y externalización de la elaboración de palanquilla y lingote y las salidas de personal vinculado al proceso productivo y otras áreas que se ven afectadas de forma indirecta.

Con los datos del cierre provisional de 2025, Tubos Reunidos tuvo unas pérdidas de 71, 3 millones de euros y un ebitda negativo de 22,8 millones de euros.

Durante el último año la deuda neta ha aumentado de 234,3 millones de euros a 263,2 millones de euros.

A pesar de haber conseguido una reducción global de la deuda bruta de 160M€ desde Julio de 2021, Tubos Reunidos tiene que afrontar un elevado nivel de endeudamiento, con un programa de deuda que vence en 2028

En 2023 y 2024 el mercado estadounidense representó cerca del 50% de la facturación de la compañía. La eliminación de cuotas y exenciones en marzo, junto con el incremento de los aranceles al acero hasta el 50% en junio, provocó una caída significativa de los pedidos procedentes de este mercado.

Con la puesta en marcha del plan de viabilidad, Tubos Reunidos obtendría un ebitda positivo a partir de 2027 que le permitiría salvaguardar el mantenimiento de su actividad y su futuro.

El plan de viabilidad contempla, además de un mayor impulso a la diversificación comercial, una reestructuración de la deuda y una reducción de costes que empieza con el acuerdo social con los trabajadores.

La empresa deberá alcanzar un acuerdo laboral y financiero durante las próximas semanas que evite la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado.

Todo ello implica la puesta en marcha de una ERE de 301 personas entre Amurrio y Trápaga de las cuales 87 son eventuales y 214 personas fijas.

Este proceso se quiere hacer de forma no traumática y progresiva ya que hay que iniciar en paralelo un proceso de búsqueda de proveedores competitivos.

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