Los residentes entre los números 1 y 4 de la calle Simón Bolivar viven literalmente rodeados de escaleras.
No piden obras faraónicas; se conforman con rampas en zigzag que les permitan sortear las decenas de escalones.
Han «tocado todas las puertas» del Ayuntamiento pero no han obtenido respuesta.
Se las prometían felices cuando , antes de navidad, comenzó una obra que, aparentemente, ha servido para renovar los jardines, pero , lejos de solucionar la nula accesibilidad, ha agravado otro histórico problema de la zona; las filtraciones de agua, que amenazan la salubridad.

