Tras proclamarse campeón de las dos últimas ediciones de la Europe Cup, Surne Bilbao da un salto a nivel continental y el próximo curso competirá en Basketball Champions League (BCL). Los de Jaume Ponsarnau, que iniciarán la competición el 6 de octubre, han quedado encuadrados en el grupo G, junto a viejos conocidos como Alba Berlín, Slavia Praga (que se ha fusionado con el Nymburk) y el Igokea bosnio, que ya se enfrentó a los vizcaínos en su última participación en la BCL, en 2022. Para el técnico de Tárrega, el salto competitivo de la Europe Cup a la BCL es lo que más ilusión genera: «El hecho de poder jugar contra equipos de mayor prestigio es el mayor estímulo».
Con respecto a los rivales, el entrenador catalán habla del respeto que hay que tener a los campeones de las ligas alemana y checa, y al subcampeón bosnio, que puede ser la principal incógnita. Más allá del potencial de los equipos a los que tendrán que medirse, Ponsarnau afirma que «la clave es que pensemos en nosotros, que el equipo empiece con energía y capacidad competitiva, desde el respeto a los rivales pero creyendo en nosotros».
El primer clasificado del grupo accederá directamente al Last 16, mientras que el segundo y tercer clasificado disputará un play in al mejor de tres encuentros ante el segundo o tercero del grupo H, en el que se encuentra el Joventut. «Hemos sido un buen equipo de primera fase. Nuestros inicios de temporada han sido bastante buenos, especialmente los dos primeros meses y creo que también lo será este curso. La experiencia nos hace pensar que vamos a hacerlo bien», señala el técnico de los hombres de negro, quien tras dejar el listón alto la pasada campaña, lanza un mensaje: «Nos tenemos que concienciar de que tenemos que volver a bajar a las minas de Miribilla, a seguir picando piedra para ser mejores».

