Lamiako Maskarada logró reunir, el viernes, a todo el barrio entorno a esta tradición que suma 39 años

Cerca de 60 personas dieron vida  a los diferentes personajes: Mari, Sugar, Prudentzia, Maiatza, las lamias…

La maskarada representa por un lado, el enfrentamiento entre el cristianismo y la mitología vasca, y por otro, la historia de la lamia que da nombre al barrio.

Prudentzia esperaba, un día tras otro junto a las junqueras de Ondiz a su hijo que se hizo a la mar y no regresó.

Según cuenta la leyenda, la mujer acabó convertida en una lamia.

Esta representación, única en Euskadi, está dividida en 3 actos diferentes.

Arranca con una cadeneta y los sones de la lamiadantza.

Continúa con una representación de los personajes mitológicos que son recogidos por sus amos o deidades superiores para que se unan a la maskarada.

Y finalmente, se celebra un akelarre donde participan todos los personajes.

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