Olga lleva año y medio intentando recuperar su vivienda de la calle Reyes Católicos.
En enero de 2024 sus inquilinos dejaron de pagar el alquiler, y ,lo que es peor, pese a que meses después abandonaron el inmueble, otros ocupas accedieron al piso, y se niegan a salir bajo el argumento de que están abonando un alquiler.
Mientras, la propietaria paga religiosamente la hipoteca, así como los gastos de luz y agua, suministros que no puede cortar porque esto le podría ocasionar consecuencias judiciales.
Olga ,que gana 1200 euros al mes, se ve obligada a hacer horas extra para hacer frente a una deuda que ya suma 20.000 euros.
«Me mantengo a base de pastillas», confiesa, porque esta situación le impide comer y dormir.
Lo más surrealista es que el desalojo judicial estaba previsto para este martes pero no se ejecutó porque la Ertzaintza no se presentó para dar protección a la jueza.
Noticias relacionadas:
Ocupas en Portugalete: «Si nos quieres fuera habla con la policía»

