Y, como consecuencia de ese crecimiento, tracciona la actividad industrial en Euskadi.
Tras invertir 150 millones de euros, la planta estará preparada para poder llegar a su máxima capacidad de producción, establecida en 1,6 millones de toneladas.
Este hecho no se producía desde 2008.
La acería de Sestao, basada en tecnología de horno de arco eléctrico (EAF) con una elevada proporción de chatarra reciclada y alimentada con energía 100 % de origen renovable, produce acero de alta calidad con una huella de carbono de 600 kg CO₂e por tonelada, una de las más bajas del sector en Europa.
Esto le confiere una importante ventaja competitiva como proveedor de acero con bajas emisiones de carbono.
La demanda de acero «verde» está aumentando a medida los clientes se esfuerzan por cumplir los objetivos de sostenibilidad.
El crecimiento de la actividad está teniendo también un impacto directo en el empleo y la economía local.
Desde 2022, el empleo directo ha pasado de 200 a cerca de 380 profesionales, a los que se suman más de 220 trabajadores de empresas auxiliares, generando un impacto estimado de alrededor de 3.000 puestos de trabajo indirectos.
La inversión inédita ha supuesto en los últimos cuatro años la ejecución de proyectos como la repotenciación del horno eléctrico; la automatización del laminador; el nuevo filtro de acería, que será necesario para operar las dos líneas en paralelo y poder afrontar las futuras modificaciones de la legislación medioambiental; o la inversión en un desgasificador, clave para acceder a mercados de alto valor añadido como la automoción.
El consejero de industria del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, ha visitado hoy la planta para confirmar que las inversiones “van a buen ritmo”.

