Es el grito desesperado de una madre de Portugalete.
Mertxe se siente «aterrorizada».
Su hijo Arkaitz, de 39 años, ha recibido hoy el alta del hospital psiquiátrico de Zamudio.
«Hace apenas 3 días tuvieron que llamar a la Ertzaintza para poder reducirle porque se puso muy agresivo, golpeando el mobiliario, y hoy está en la calle», se lamenta.
«Es una persona muy peligrosa en estos momentos» ; «si ellos ,que son especialistas, lo han tenido que atar, ¿yo tengo que poder con él?», se pregunta.
Duda de que esa agresividad haya podido curarse en 3 días.
«Arkaitz ahora mismo es un peligro; no sólo para mí, sino para cualquier persona», advierte esta madre.
«No tiene control», a consecuencia de una enfermedad mental agravada por una adicción a las drogas , explica.
Mertxe, una vez más, solicita el amparo de las instituciones y denuncia los muchísimos fallos en el sistema.
«No quiero morir, no quiero recibir una paliza», implora.
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