Francisco Flores fue el primero en llegar en 1949 desde Navas del Madroño con apenas 17 años.
Cuando llegó no tenía trabajo, y dormía en un albergue.
Hoy, con 94 años, relataba para TELE7 cómo era el duro trabajo de las minas.
Kiko abrió camino a centenares de paisanos que, a partir de los años 50 del siglo pasado, multiplicaron la población de Trapagaran.
El hermanamiento entre ambas localidades, además de ser un homenaje a «muchos extremeños valientes que marcharon en busca de la dignificación de su vida y fueron recibidos con los brazos abiertos», pretende también guardar la memoria y mandar un mensaje al presente de que «esas situaciones que se repiten tienen su réplica en el pasado y se hacen por necesidad».

