Un gran “cerebro” renovado controla las carreteras de Bizkaia

El centro de control de la movilidad, ubicado junto a la entrada a los túneles de Malmasin, inició su actividad en 1973 y, desde entonces, ha ido adaptándose al crecimiento de las infraestructuras de carreteras del territorio.

Ahora, Bizkaia ha dado un paso adelante en la gestión inteligente de su red viaria con la inauguración del nuevo edificio del Mugikortasuna Kudeatzeko Zentroa.

El equipamiento se ha diseñado para atender la red actual, pero también para dar servicio a las incorporaciones futuras

El crecimiento sostenido de nuevos proyectos estratégicos —como la remodelación de los túneles de La Avanzada y Artaza, la futura variante de Markina o las intervenciones en la BI-636 y la BI-30 (N-637), junto al inminente inicio del túnel bajo la ría— ha hecho imprescindible una renovación en profundidad del centro desde el que se coordinarán todas estas actuaciones.

La diputada general, Elixabete Etxanobe, ha visitado hoy el cerebro de un sistema que cubre 1.104 kilómetros de la red foral de carreteras, incluyendo 17 túneles y 210 kilómetros de autopistas y carreteras de alta capacidad.

Este edificio procesa cada día, en tiempo real, más de cinco millones de datos.

La intervención ha dotado al Mugikortasuna Kudeatzeko Zentroa de una nueva sala de control de doble altura equipada 32 pantallas LED de 55 pulgadas. Además, incorpora por primera vez una sala de crisis, diseñada para gestionar incidentes de especial relevancia con mayor eficacia.

El número de puestos en el área de control se ha incrementado, al igual que en las áreas de oficina, que han pasado de 15 a 24 puestos de trabajo.

Se han duplicado los espacios del taller y se han modernizado las zonas de vestuarios y office.
MKZ ha apostado por una mejora integral de la envolvente del edificio, con una fachada caracterizada por lamas verticales de madera que reducen la huella de carbono y aportan una identidad arquitectónica contemporánea.

La sostenibilidad ha sido uno de los ejes del proyecto. Entre las medidas adoptadas destacan la instalación de 35 paneles fotovoltaicos para el autoconsumo energético, el uso de madera como material principal, la incorporación de estrategias pasivas como voladizos o aperturas cenitales orientadas al norte para evitar deslumbramientos en la sala de control, y la instalación de sistemas de climatización de alta eficiencia.

Estas actuaciones han permitido alcanzar una certificación energética A y una reducción de emisiones equivalente a la plantación de 246 árboles.

 

 

 

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