El sábado realizaron una marcha desde el Puente de San Juan hasta el Puente del Purísimo pidiendo que se cumpla la ley y se “devuelva al pueblo lo que es del pueblo”.
Y es que a la altura del puente de San Juan el paseo de ribera se corta, obligando a desviarse entre casas.
Esto ocurre desde hace años porque un particular se ha “apropiado” de lo que debería ser la servidumbre de paso y el río discurre por la finca de su propiedad.
Los vecinos le exigen a URA; la agencia vasca del agua competente en materia de ríos, que le obligue a cumplir la ley.

