Denuncian que ni la UTE REHASERV ni el Ayuntamiento han aportado soluciones efectivas.
En el grupo Peñucas del municipio de Abanto se ha llevado a cabo una rehabilitación integral financiada con fondos europeos NextGeneration.
El coste total de la actuación ,una vez descontadas las subvenciones, ha supuesto para cada vecino un desembolso cercano a los 30.000€.
Sin embargo, los residentes consideran que » el resultado ha sido un proceso marcado por deficiencias, descoordinación y una evidente falta de control».
«Desde el inicio de las obras han surgido numerosas incidencias que, lejos de resolverse, se han ido acumulando con el tiempo. Destacamos la aparición de humedades en viviendas donde antes no existían, lo que apunta a posibles fallos en la impermeabilización o en la ejecución de los trabajos. Estas filtraciones han provocado daños en el interior de las
viviendas y generan preocupación por sus efectos a medio y largo plazo», señalan.
«Asimismo, la obra presenta un estado claramente inacabado. Existiendo portales sin rematar, puertas que no funcionan correctamente, videoporteros defectuosos, cableado y cajas eléctricas visibles en fachadas, así como soluciones provisionales que evidencian la falta de finalización. También se han registrado problemas en instalaciones eléctricas y telecomunicaciones, afectando a servicios básicos, en gran parte por la falta de coordinación entre empresas implicadas», según describen.
Por otro lado, la reurbanización en el entorno, anunciada inicialmente por el Ayuntamiento, con actuaciones de accesibilidad y nuevos espacios de uso vecinal, » no se ha materializado, quedando muy lejos de lo prometido», manifiestan.
Temen que ,a pesar de esta situación, la empresa rehabilitadora pretende dar por finalizada la obra, con reparaciones que los vecinos consideran » insuficientes y chapuceras», dejando sin resolver desperfectos importantes.
«Nos sentimos presionados para aceptar una obra incompleta, pese a tratarse de una actuación financiada con dinero público», advierten.
Más allá de los problemas técnicos, inciden en «la ausencia de una supervisión efectiva durante todo el proceso», lo que, a su juicio, ha permitido la acumulación de errores y deficiencias.
Cuestionan , en este sentido, cómo una obra en estas condiciones puede ser validada administrativamente.
A lo largo del proceso, han mantenido reuniones con las partes implicadas: Ayuntamiento, UTE REHASERV y Open Gela; y han presentado numerosas reclamaciones formales, sin obtener respuestas satisfactorias.
También se han dirigido al Ararteko, sin que ,hasta el momento, se haya resuelto la situación.
Disponen de pruebas documentales —fotografías, vídeos, etc.. — que acreditan los daños tanto en viviendas como en zonas comunes, «algunos de ellos con posibles riesgos para la seguridad».
Por su parte, desde el Ayuntamiento afirman que «se está haciendo una batida de todos los imperfectos que quedan».
Una vez la empresa solucione todas las incidencias recogidas, desde la Opengela pasará el arquitecto a comprobar que los desperfectos están efectivamente solucionados.
De lo contrario, «se volverá a abrir parte», aseguran fuentes municipales.
Avanzan que «para finales de abril debería estar solucionado».
«Seguiremos vigilantes», concluyen desde el consistorio minero.

