
El gran apagón eléctrico del 28 de abril de 2025, que dejó sin luz a millones de personas en España y otros países europeos, vino acompañado de una oleada de desinformación en redes sociales. Desde supuestos ciberataques hasta teorías sobre “experimentos” o fenómenos atmosféricos inexistentes, numerosos contenidos virales difundieron explicaciones sin pruebas que fueron desmentidas por expertos y verificadores.
Entre los bulos más extendidos figuraban falsas predicciones de nuevos apagones en días concretos, informaciones atribuidas a medios internacionales que nunca publicaron esas noticias o afirmaciones de que el Gobierno conocía lo que iba a ocurrir. Ninguna de estas teorías tenía respaldo real: el apagón fue un fenómeno complejo con causas técnicas múltiples, y no existen evidencias de conspiraciones ni avisos previos ocultos.
La desinformación se dispara tras el tiroteo contra Donald Trump
El tiroteo sufrido por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump durante un mitin electoral en 2024 ha generado una oleada inmediata de bulos y teorías conspirativas en redes sociales. En cuestión de horas, han comenzado a circular vídeos manipulados, imágenes sacadas de contexto y afirmaciones sin pruebas que cuestionan tanto la autoría del ataque como la veracidad de lo ocurrido.
Entre las falsedades más difundidas destacan las que aseguran que el atentado había sido escenificado, que el arma utilizada no era real o que las imágenes del impacto eran falsas. También se han viralizado identidades erróneas del atacante y supuestos vínculos políticos inexistentes. Sin embargo, las investigaciones oficiales y el trabajo de verificadores confirman que el tiroteo fue real y que muchas de estas narrativas forman parte de una rápida campaña de desinformación que aprovechó la incertidumbre inicial para propagarse.
Un vídeo falso aviva las quejas sobre las listas de espera sanitarias
Un vídeo viral que supuestamente mostraba a pacientes denunciando largas listas de espera en la sanidad pública ha resultado ser engañoso. Las imágenes, difundidas en redes sociales como si fueran actuales y grabadas en España, corresponden en realidad a otro contexto distinto o han sido editadas para reforzar un mensaje crítico sin base verificada. Este tipo de contenidos suele aprovechar situaciones sensibles, como la saturación del sistema sanitario, para amplificar el malestar social.
Verificadores independientes han desmentido el contenido, señalando que ni el lugar ni las declaraciones coinciden con lo que se afirma en las publicaciones virales. Aunque las listas de espera son un problema real en distintos territorios, el uso de material manipulado o fuera de contexto contribuye a desinformar y dificulta un debate público basado en datos reales.
Cuidado con el falso sorteo de Kiko Milano: así intentan estafar a usuarios
Un supuesto sorteo de un set de maquillaje de Kiko Milano está circulando en redes sociales y aplicaciones de mensajería, pero se trata de un fraude. Las publicaciones, que imitan la imagen corporativa de la marca, prometen premios a cambio de rellenar formularios o compartir enlaces, con el objetivo de recopilar datos personales de los usuarios o redirigirlos a páginas sospechosas.
Desde la propia marca y plataformas de verificación advierten de que no existe ninguna promoción oficial en marcha y recuerdan que este tipo de engaños son habituales. Para evitar caer en la estafa, recomiendan comprobar siempre los canales oficiales de Kiko Milano y desconfiar de ofertas que exigen acciones rápidas o solicitan información sensible sin garantías.
La lucha contra la desinformación gana peso en la agenda global
La desinformación se ha consolidado como una de las principales preocupaciones a nivel internacional, impulsando la creación de proyectos y alianzas globales para combatirla. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas o la Unión Europea han puesto en marcha iniciativas centradas en reforzar la alfabetización mediática, mejorar la verificación de contenidos y exigir mayor responsabilidad a las plataformas digitales ante la difusión de bulos.
En paralelo, han surgido consorcios de medios, universidades y entidades independientes dedicados a detectar campañas de desinformación y analizar su impacto, especialmente en contextos sensibles como elecciones o conflictos internacionales. Estos proyectos buscan no solo desmentir contenidos falsos, sino también entender cómo se propagan y desarrollar herramientas que ayuden a frenarlos, en un escenario donde la velocidad de las redes sociales sigue siendo uno de los mayores desafíos.
Espacio subvencionado por el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco.