
La situación de Endika Azurmendi pone de relieve la realidad de personas que, tras una vida laboral estable, se ven abocadas a la vulnerabilidad social a raíz de una enfermedad grave y la pérdida de ingresos.
Antiguo trabajador de hostelería, Endika atravesó un cáncer de pulmón, una intervención quirúrgica compleja y complicaciones derivadas del COVID, un proceso que terminó afectando tanto a su salud como a su estabilidad económica y habitacional.
En la actualidad, Endika se encuentra en un albergue en Bilbao, mientras trata de reconstruir su situación con el apoyo de antiguos compañeros de rugby, entre ellos Kepa Elejoste, que ha impulsado la visibilización de su caso.
Su entorno reclama atención sobre la realidad de quienes, tras procesos médicos largos y complicados, quedan en una situación de desprotección social y dependencia de redes informales de ayuda.