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El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, afirmó en el Parlament que en Catalunya están aumentando los matrimonios forzados, las violaciones, las mutilaciones genitales femeninas y el uso del burka y el nicab, vinculando estas situaciones con la inmigración. Sin embargo, Verificat señala que los datos disponibles no permiten demostrar ese aumento ni establecer una relación de causa y efecto con la llegada de población extranjera.

En el caso de los matrimonios forzados y las mutilaciones genitales femeninas, los datos de los Mossos d’Esquadra solo recogen los casos conocidos por la policía. Las cifras no muestran un incremento: los matrimonios forzados conocidos se sitúan entre 10 y 18 casos anuales desde 2014 y las mutilaciones no superan los 15 casos conocidos desde 2018. Los propios expertos advierten de que existe una infradetección importante, por lo que un aumento de las denuncias no significa necesariamente que hayan aumentado los casos.

También han aumentado los delitos contra la libertad sexual conocidos en Catalunya, un 3,9 % entre 2024 y 2025 y un 57 % desde 2019. Pero este incremento está relacionado, entre otros factores, con un mayor número de denuncias, cambios sociales y modificaciones legales. Verificat señala que no existe evidencia científica que permita atribuir ese aumento a la inmigración.

Respecto al burka y el nicab, tampoco existen estadísticas que permitan saber si su uso ha aumentado. Por tanto, aunque las situaciones mencionadas son fenómenos reales y graves, los datos disponibles no permiten afirmar que estén creciendo por la inmigración ni que exista una tendencia de aumento generalizado en Catalunya.

Las narrativas de fraude en el voto por correo se repiten en distintos países

Con la convocatoria de las elecciones generales del 29 de noviembre han vuelto a circular en España mensajes que ponen en duda la seguridad del voto por correo y lo presentan como una posible vía de fraude electoral. Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal han cuestionado este sistema y han pedido a los ciudadanos que acudan presencialmente a las urnas, sin aportar pruebas de un fraude generalizado. Newtral señala que este tipo de narrativas se repite desde hace años en diferentes países.

En Estados Unidos, Donald Trump cuestionó reiteradamente el voto por correo desde 2020 y llegó a afirmar, sin pruebas, que este sistema permitiría un fraude generalizado. En Reino Unido también se han difundido acusaciones similares, mientras que en Alemania circuló en 2025 un vídeo que supuestamente mostraba a una mujer destruyendo votos por correo de AfD y que posteriormente se demostró falso. La Oficina Federal de Elecciones alemana aseguró en 2026 que no tenía constancia de irregularidades en el voto por correo que hubieran podido influir en los resultados electorales.

España tampoco es ajena a esta narrativa. En las elecciones de 2023 se difundieron mensajes que hablaban de una supuesta manipulación de los votos por correo, y también hubo casos reales y aislados de compra de votos, como el investigado en Melilla. Sin embargo, la existencia de irregularidades concretas no demuestra que el sistema de voto por correo esté manipulado de forma generalizada.

Además, el procedimiento cuenta con diferentes controles: la Oficina del Censo Electoral comprueba que quien solicita el voto está inscrito, el elector debe identificarse para recibir la documentación y también al entregar el voto en Correos, y los sobres permanecen cerrados y custodiados hasta su entrega en las mesas electorales. Allí el voto por correo se introduce en la misma urna que los votos presenciales y se contabiliza durante el escrutinio.

La clave, por tanto, está en no convertir casos aislados o acusaciones sin pruebas en una supuesta evidencia de fraude sistemático. Las narrativas que cuestionan el voto por correo aparecen de forma recurrente en periodos electorales y traspasan fronteras, pero eso no constituye por sí mismo una prueba de que el procedimiento sea fraudulento.

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