
Ya desde sus inicios en los locales parroquiales de la iglesia de Santa Teresa, Ibarra-Kaldu Elkartea era mucho más que un grupo de danzas
Y lo sigue siendo; por su contribución al enriquecimiento de la vida cultural, no ya del barrio de Bagatza, sino de todo Barakaldo; y por su capacidad para unir en una misma “familia” a varias generaciones de barakaldeses, que comparten anécdotas y vivencias. Josu, Edu y Alma son el vivo ejemplo de ello…