
Surgidos al calor del 700 aniversario de la villa de Portugalete, los “mahastizainak”, así se les conoce cariñosamente en el municipio jarrillero, en pocos años se han convertido en una de las asociaciones más activas de la localidad.
El secreto radica en haber sabido conjugar la historia de su pueblo, ligada al cultivo del txakoli, con el entusiasmo de un, cada vez más numeroso, grupo de socios, que , lo mismo se organizan para trabajar en el viñedo, como para celebrar la fiesta anual de la vendimia.