Los amarradores del puerto; empresa con sede en Portugalete; han iniciado movilizaciones contra la modificación sustancial de sus condiciones de trabajo.
Desde 1990, año en el que se unificaron las empresas de amarre del río y del Puerto de Bilbao, han mantenido 35 años de paz social, acuerdos y colaboración entre dirección y trabajadores.
Durante este tiempo, «han construido una empresa viable, con un servicio ejemplar, sin un solo conflicto laboral y con condiciones dignas que han permitido estabilidad, profesionalidad y orgullo de pertenencia».
Sin embargo, todo esto ha cambiado tras la jubilación del histórico director general.
El nuevo gerente, con el amparo de la multinacional P&O Reyser, ha iniciado un proceso que , según denuncia LAB, pretende «desmantelar el modelo construido durante décadas, imponiendo entre otras medidas una modificación sustancial de
las condiciones de trabajo que precariza gravemente nuestras condiciones laborales y nuestra calidad de vida».
Se trata de un nuevo sistema de trabajo que califican de inasumible:
• Más de 2.100 horas anuales, repartidas en seis turnos de 12 horas, según criterio exclusivo de
la empresa.
• Reducción real de las vacaciones: solo 15 días garantizados, mientras que los otros 15 se
consideran “disfrutados” en descansos entre turnos.
• Desaparición o modificación de categorías profesionales, con importares perdidas de masa
salarial.
• Imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar.
• Incumplimiento de los descansos mínimos legales.
Además, aseguran que la empresa pretende romper el acuerdo histórico que obliga a que todas las nuevas contrataciones
entren con las mismas condiciones que el resto de la plantilla.
«Nos preocupa no solo nuestro presente, sino también el futuro de quienes vendrán a trabajar a este servicio esencial».
Y es que detrás de todo esto subyace, según el sindicato LAB, un nuevo intento de precarización en la Margen Izquierda.
En este caso, en un sector laboral que históricamente ha presentado unas condiciones de trabajo dignas, que ahora se ven en riesgo por imperativo de las multinacionales propietarias de la empresa.

