Rosa Martínez , que se encuentra en silla de ruedas a consecuencia de una esclerosis múltiple, pasó 11 meses encerrada en su casa, un quinto piso del número 8 de la calle Poeta Díez Gabiño, mientras se ejecutaban las obras de instalación de ascensor, que no se han llegado a terminar porque incumplían la normativa.
Ahora lleva otro año viviendo de alquiler en Cantabria porque los trabajos se encuentran paralizados.
Ha desembolsado 20.000 euros hasta el momento.
Calcula que deberá abonar otros 30.000 porque todo lo ejecutado hasta ahora no se ajusta al proyecto presentado en el Ayuntamiento de Portugalete, y la comunidad deberá contratar a otra empresa para , prácticamente, empezar de 0.
Rosa pide ayuda desesperada para que alguien les asesore, y puedan desbloquear esta situación que la ha llevado a recurrir a ayuda psicológica.

