Arkaitz fue detenido al día siguiente de recibir el alta en el hospital psiquiátrico de Zamudio.
Inicialmente, fue trasladado por la Ertzaintza al hospital de Cruces porque había sufrido cortes en las manos al intentar extraer la rejilla de una alcantarilla.
La jueza ha decretado hoy su ingreso en la prisión de Basauri.
Su madre, Mertxe, insiste en la necesidad de que Arkaitz ingrese en un centro psiquiátrico cerrado y especializado donde reciba tratamiento integral por su enfermedad mental y su adicción a las drogas.
«¿Dónde queda la protección de una persona vulnerable en un caso así?», se pregunta
Arkaitz es una persona con discapacidad reconocida; su historial psiquiátrico se remonta a 2013 .
Tiene pautado un tratamiento antipsicótico de larga duración (incluida inyección trimestral que le fue administrada en el mismo Zamudio el día 31 de marzo), además de otros medicamentos exclusivos para tratar la esquizofrenia.
«- ¿Cómo es posible que alguien que estaba ingresado por un problema de salud mental acabe en una cárcel común al día siguiente?», cuestiona Mertxe.
A juicio de su madre, la cárcel de Basauri no es el entorno adecuado para su estado.
Arkaitz, según explica, es especialmente vulnerable.
En anteriores ingresos en prisión Mertxe llegó a ser extorsionada por otros internos para que accediera a transferirles dinero bajo la amenaza de hacer daño a su hijo. Arkaitz, incluso ,recibió una puñalada.
De nuevo, Mertxe denuncia que el sistema está fallando, como así le han corroborado hoy abogados, administrativos del juzgado o el fiscal .
«Nunca hemos visto un ejemplo más claro de fallo del sistema y de Diputación», asegura que le han manifestado.
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