«Milo había caído de mucha altura, y con el susto, al principio no se fiaba de nuestro compañero Iki», explican desde la cuenta oficial de los bomberos de Bizkaia en la Red social X.
La aventura se ha saldado con final féliz:
«Con paciencia y un poco de trabajo en equipo, Milo de nuevo con sus dueños, y casi sin ningún daño», concluyen.

