El proyecto de regeneración de esta barriada de Gallarta, impulsado por el Gobierno Vasco, no está cumpliendo sus expectativas.
Cada vecino desembolsará 32.000 euros; en concreto, deben hacer frente a derramas mensuales de más de 200 euros durante 12 años, y se han visto «obligados a aceptar el fin de obra», a pesar de que los defectos que llevan meses denunciando en la Opengela, oficina de información abierta expresamente para atender sus inquietudes, no terminan de subsanarse.
Constantes cortes de luz, cajas eléctricas a la intemperie y cables que cuelgan de las fachadas son algunas de esas deficiencias.
Un retraso de Iberdrola, que es quien debe hace la acometida, es la causa de que la instalación eléctrica no esté terminada en Peñucas.
Hay que tener en cuenta que se han instalado 15 ascensores en el barrio y, por este motivo, es necesario incrementar la potencia.
Por lo demás, desde el Ayuntamiento piden tranquilidad a los vecinos.
Los responsables municipales aseguran que permanecerán «vigilantes» para que, antes de que la empresa abandone la obra, no se quede «ningún fleco» sin hacer.

