Una fallida política urbanística municipal ha convertido ,con el transcurrir de los años, este barrio trapagandarra en una zona de infravivienda.
Debido a las trabas administrativas para construir o reformar, las viviendas se han ido degradando.
Al menos media docena de casas se encuentran hoy en día ocupadas ilegalmente por un incontable número de personas, en su mayoria migrantes, ante la desesperación de sus propietarios, que intentan evitar sin éxito las ocupaciones tapiando las ventanas.
Uno de los dueños, incluso, ha dejado de acudir a la huerta: «Entras y te encuentras a uno de ellos y qué haces».
Las ocupaciones, por tanto, han derivado en una situación de inseguridad ciudadana: «No me han hecho absolutamete nada nunca pero el miedo es libre», explica una vecina de Zaballa..
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