Desde el pasado lunes, un equipo adicional de cinco personas se ha incorporado a la brigada habitual, formada por siete trabajadores, ampliando así la capacidad de actuación, y permitiendo llegar también a las zonas más alejadas del término municipal.
«El verano es la época en la que más vecinos y visitantes disfrutan de nuestros caminos rurales, de nuestras áreas recreativas y de nuestras piscinas municipales, y queremos que lo hagan en las mejores condiciones posibles», ha señalado el alcalde, Iñaki Urrutia del Cura.
Desde la apertura de las piscinas municipales y hasta su cierre en septiembre, se realiza una siega semanal.
Además, el pasado invierno se llevaron a cabo plantaciones de arbolado para crear nuevas zonas de sombra natural y hacer más agradable la estancia de las personas usuarias.
Con la llegada del buen tiempo se intensifican también los trabajos en los caminos rurales.
Las labores de siega, poda de lindes y desbroce alcanzan más de 500 kilómetros de caminos al año, adaptando la frecuencia de los trabajos a las necesidades y al uso de cada zona.
Asimismo, se adelantan las tareas de limpieza de caños y arquetas antes de las épocas de lluvia, y se refuerzan las labores de siega y poda durante los periodos de mayor crecimiento de la vegetación, con el objetivo de mantener todos los espacios en las mejores condiciones.
La concejala delegada de obras y servicios y primera teniente de alcalde, Argiñe de la Cruz Ortuzar, ha destacado el valor de esta planificación: «No se trata solo de actuar cuando llega el verano, sino de anticiparse».
«Es un trabajo constante que muchas veces pasa desapercibido, pero que es imprescindible para que el municipio esté en condiciones todo el año», ha añadido.

