La historia se vuelve a repetir. Si el equipo masculino del Zierbena de fútbol sala tuvo que renunciar hasta en tres ocasiones a jugar en la división de plata (entre los años 2009 y 2016), ahora es el conjunto femenino el que ve cómo se le cierra la puerta del ascenso. A las de Ibai Rueda les correspondía plaza en Segunda División tras la retirada de su rival (el filial del Alcantarilla) en el play off. Sin embargo, la realidad económica del club y la falta de los apoyos financieros necesarios para afrontar con garantías las exigencias que acarrea el competir en categoría nacional, ha llevado a la Junta Directiva zierbenarra a tomar «una de las decisiones más difíciles» desde que están al frente de la entidad.
Según se explica en un comunicado, participar en Segunda División sin disponer de los recursos adecuados «pondría en riesgo tanto el futuro del equipo femenino como la estabilidad del conjunto de la entidad, algo que no estamos dispuestos a comprometer». Y es que, tras analizar en profundidad la situación deportiva, económica y organizativa del club, se ha priorizado «la estabilidad y la viabilidad del proyecto por encima de cualquier otra consideración».
Consciente de la decepción que puede generar esta decisión, la directiva del CDF Zierbena reitera su «firme compromiso con el crecimiento del fútbol sala femenino», añadiendo que «esta renuncia no supone un paso atrás en nuestro proyecto, sino una decisión responsable para poder seguir construyendo, desde una base sólida, un futuro que nos permita volver a luchar por retos como éste con mayores garantías».
Por otra parte, Ibai Rueda, entrenador del conjunto femenino, admite estar «triste y decepcionado», aunque entiende la postura del club: «Es una decisión lógica, ya que te la juegas a que desaparezca no sólo el equipo femenino, sino también toda la estructura por posibles deudas.» Pese a la decepción del momento, Rueda adelanta que volverán a pelear por estar en la división de plata el curso que viene. «El grupo seguirá en su totalidad. Ahora las jugadoras están enfadadas, como yo, pero estoy seguro de que va a merecer la pena».

