Los responsables del proyecto Verballenas detectan cambios visibles en cetáceos y peces tras 15 años de observaciones.
Tres lustros de trabajo continuado en la mar, además de acercar miles de personas al conocimiento de la fauna marina, han permitido constatar cambios
cada vez más evidentes en el ecosistema del Cantábrico Oriental.
De hecho, este año se ha llegado a registrar en la Bahía de la Concha ,en Donostia, el valor más alto para un 24 de junio en los últimos 80 años, alcanzando los 25,2 grados centígrados este mismo año en el mar Cantábrico debido a procesos de calentamiento marino extremo.
Uno de los ejemplos más llamativos que han observado es el del Calderón común o Calderón de Aleta Larga (Globicephala melas).
Hasta hace aproximadamente una década era relativamente frecuente encontrar grupos de esta especie durante los cuatro meses de la temporada estival. Sin embargo, en la actualidad cada avistamiento se ha convertido prácticamente en un acontecimiento excepcional.
También han detectado cambios en el comportamiento del Delfín común (Delphinus delphis). Hace años era habitual observar grupos relativamente cerca de la costa durante la época estival. Actualmente, es necesario navegar mucho más mar adentro, en ocasiones más allá del borde de la plataforma continental,para encontrarlos con regularidad.
Sin embargo, el calentamiento del agua no afecta sólo a los cetáceos; Perjudica directamente a las presas que les sirven de alimento.
Se sabe, por ejemplo, que la anchoa está yendo cada año más al norte. Es un efecto secundario en los cetáceos; lo que hace es que estos sigan a sus potenciales presas.
Mientras algunas especies parecen desplazarse hacia latitudes más septentrionales o aguas más profundas; otras, propias de regiones tropicales y
subtropicales, comienzan a aparecer en el Golfo de Bizkaia.
Uno de los hallazgos más relevantes tuvo lugar el pasado año, cuando el equipo de Verballenas observó por primera vez en libertad en el Golfo de Bizkaia un Cachalote enano (Kogia sima); un cetáceo de casi dos metros de longitud cuya presencia nunca había sido documentada en libertad en estas aguas.
Tan solo unos meses después apareció un ejemplar varado en la playa vizcaína de La Arena (Zierbena), constituyendo también el primer registro documentado de un Cachalote enano varado en Euskadi.
Lo mismo ha pasado con los reptiles marinos, como las Tortugas bobas (Caretta caretta), cuya presencia en nuestras aguas se ha hecho mucho más evidente y abundante; y es que hace quince años no se veía ninguna en la mar.
Los cambios también son evidentes entre los peces. Cada verano resulta más habitual observar Peces voladores, Llampugas o Peces dorados (Coryphaena hippurus) e incluso especies consideradas hasta hace poco excepcionales en el Cantábrico, como Marlines o Peces vela del Atlántico.
En 2025, además, Verballenas registró por primera vez un Tiburón martillo; un escualo tradicionalmente asociado a aguas mucho más cálidas, observación que ha tenido continuidad durante la presente temporada.
Sin olvidar las temidas y vistosas Carabelas portuguesas.
Hasta hace diez años se podía ver alguna durante todo el verano, y llevamos ya tres años consecutivos con arribadas importantes a nuestras playas.
El año pasado se llegaron a observar hasta 100 carabelas en una sola jornada en la mar.

